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lunes, 4 de mayo de 2015

Más delirios: Luces en el cine...

Bitácora del capitán... Fecha estelar 16963
...Tras otro salto espacial de unos 8 meses...

  Un Delirio que no necesita del futuro...
  Sobre las luces en los cines…

  Se me han ocurrido más detallitos desde la entrada anterior, ya alejada en el tiempo; pero sólo me acuerdo de uno y lo plasmaré antes de que también se diluya en el olvido…

  Siempre me ha molestado que al entrar al cine todo está tan oscuro que no logras ver por dónde vas. Tal vez los vista perfecta no les causa demasiada molestia; pero para los cegatones es realmente intimidante. Para cuando la vista se acostumbra a la casi total oscuridad ya estás sentado y necesitaste suerte para no tropezarte o haber pisado a alguien (que si es uno de esos días donde Murphy te la tiene aplicada habrás botado tus cotufas y habrás pisado y bañado con refresco a un gigante malhumorado).
  De los cines que yo he ido, las veces que han tenido luces para guiar no han ayudado casi nada. Ves una serie de puntos blancos o amarillos que no alumbran más que así mismos; dándote sólo una referencia pero no mostrándote nada de donde pisas.
  En principio yo preferiría que al entrar a la sala del cine la luz estuviese sencillamente prendida/encendida. ¿Es que no quieren que se vea lo sucia que está?
  Aún con las primeras propagandas, que no son precisamente los cortes de otras películas, la sala podría estar perfectamente a una media luz que aún permita ver perfectamente.
  Ahora cuando ya la sala está a oscuras, lo que me imaginé que sería interesante fue que cuando la persona pisa un escalón, este se ilumine completo (como la luz saliendo de dentro del escalón, mostrando claramente toda su forma y superficie). Así mismo y con la misma alta intensidad se iluminarían los siguientes 2 escalones a ambos lados (arriba y abajo) del pisado. Como lo normal es que moviéndose por una escalera un pie esté en un escalón y el otro pie en el otro escalón, estarían iluminados un total de 6 escalones (los 2 pisados –que normalmente son contiguos- más los 2 de delante de la persona y los 2 de atrás de la persona. Originalmente había pensado que fueran 2 por delante y 1 por detrás, pero eso implicaría complicar innecesariamente el mecanismo para determinar en qué dirección avanza el sujeto.
  Además, con una intensidad menor también se iluminaría los siguientes 2 escalones contiguos a los ya mencionados. De esa manera tienes 2 escalones por delante de ti muy bien iluminados y 2 más suficientemente iluminados, dándote un horizonte más seguro.
  Tal vez los escalones que se están pisando bastan con que estén iluminados con la intensidad más baja, a menos que sean los escalones contiguos de otro peatón.
  Lo que es muy importante es el cuidado de la intensidad adecuada de la luz para que realmente alumbre y no deslumbre; pues las personas con vista dañada como la mía nos encandilamos con mucha facilidad, sólo viendo rayos de luz sin lograr ver realmente lo que hay en el lugar.

  El otro detalle que sería deseable ya está en el trayecto entre las butacas. Lo ideal fuera que ese trayecto, a nivel del piso, se iluminara lo suficiente para poder ver los pies de la gente y evitar pisarlos. En su defecto, por lo menos, una delgada línea de luz que sirviera de guía y evidenciara un pie interrumpiéndola. La gente al ver iluminados sus pies o prendiéndose la línea de guía, me imagino yo que los recogería para que el peatón pasara. Lo que me parece difícil es cuadrar el mecanismo para que las luces sólo se prendieran cuando una persona estuviera de verdad pasando entre las butacas y no se activaran porque un usuario sentado tenga el pie en el lugar equivocado.



martes, 20 de septiembre de 2011

¿Puedo matar más no ir al cine?

Este es mi cuarto mensaje y esta vez es para hacer lo que tal vez es la razón principal de este blog: dejar en un sitio ‘inmaterial’ algo que ya no puedo conservar en papel (ocupándome espacio) pero que me cuesta desechar por completo lanzándolo al olvido, aunque su valor no llegue a lo indispensable. Así aquí, puede ser reencontrado y compartido.
Este es un pequeño artículo de periódico que encontré entre lo que queda de mis cosas, y que aún ha sobrevivido a la gran cantidad de artículos que ya he votado sin poder salvar.
Por el formato debe ser del periódico El Universal y es de fecha 25/11/93. Es una simple curiosidad que me pareció interesante.

Carta al Führer
BERLIN, (ANSA) — Desde Sajonia, aquel 23 de abril de 1939, la señora Friedel Starke escribió en una carta su deseo más caro: dar un hijo a Adolf Hitler. Análoga fue la aspiración de Anne-Marie Rordorf aunque, más sensible a la forma, agregó en su misiva de fecha 5 de agosto de 1940 un contrato matrimonial a suscribir.
Los mensajes son dos entre tantísimos, todos dirigidos al Führer por simples ciudadanos y que terminaron luego en las manos de un oficial de los servicios secretos como "botín de guerra". Ahora, los escritos serán puestos a la luz en libros que próximamente se publicaran en Alemania.
A Hitler no le llegaron sólo ofrecimientos de encuentros amorosos: hubo también quien, en 1939, ofreció a la causa del Reich un nutrido grupo de palomas mensajeras, quien incitó en octubre de 1944 a reaccionar frente a los "ataques terroristas" enemigos con el exterminio de diez judíos por cada alemán muerto y quien, como una señora de Viena, pidió ser enviada a bombardear Rusia para vengar a su marido perdido en el frente oriental.
Los doce años de dictadura nazi, comentó uno de los curadores de las publicaciones, el historiador Helmut Heiber, se presentan no sólo bajo la marca de la opresión, de la guerra y del genocidio, sino también en un escenario de trivialidad e imbecilidad.
Ahora bien, las cartas no solo provenían de simples ciudadanos, como lo testimonia una misiva escrita en diciembre de 1934 por Wilfried Wagner, nuera del compositor Richard Wagner, para agradecer al Fiihrer que le había enviado una pintura que llevaba su firma.
A Hitler se le escribió prácticamente hasta el fin, como lo demuestra una carta de enero de 1945, pocos meses antes del desastre final, de la que es autor un menor de las formaciones combatientes. El joven plantea un interrogante: ¿"cómo a los 17 años se está en condiciones de defender a la patria en el frente y no se puede ingresar al cine si no es acompañado por mayores?".
El subrayado es mío.
¡El niño tiene razón!!!!